Del cumplimiento al compromiso: lo que realmente exige el D.S. 44
Desde febrero de 2025, el D.S. 44 entró oficialmente en vigencia. Y con eso, muchas empresas activaron procesos internos para responder a lo que pide la norma: planes, procedimientos, matrices, registros, capacitaciones. Todo eso es necesario, pero no es suficiente. En estos meses, lo que más hemos visto es que las organizaciones que logran avanzar de verdad no son las que más documentos tienen, sino las que entienden que el cumplimiento técnico tiene que estar respaldado por algo más profundo: un compromiso organizacional real.
El verdadero problema no está en el decreto, está en cómo se instala
Redactar un procedimiento o cargar una matriz no tiene mayor complejidad. El desafío está en lo que pasa dentro de la empresa cuando llega el momento de vivir lo que se planificó.
- ¿Los líderes entienden el propósito detrás de las acciones?
- ¿Los equipos operativos sienten que esto los ayuda o que les complica el trabajo? ,
- ¿La prevención está integrada en la operación o sigue siendo un tema aislado del prevencionista?
Ahí está el punto crítico: la prevención no se decreta, se construye. Y eso requiere tiempo, acompañamiento y estrategia.
La prevención no puede seguir funcionando como un área paralela
Las empresas que abordan el D.S. 44 como una exigencia técnica y nada más, se están quedando cortas. Por el contrario, quienes se lo toman en serio, están:
- Facilitando conversaciones con sus líderes para alinear el “para qué”.
- Desarrollando herramientas internas para reforzar la cultura preventiva.
- Incorporando seguimiento y trazabilidad con tecnología moderna.
- Adaptando sus programas al lenguaje operativo real de sus centros.
Esto es lo que permite que la implementación se mantenga viva, útil y relevante en el tiempo.
Lo técnico necesita respaldo organizacional… y herramientas que lo hagan sostenible
Cuando una organización empieza a moverse desde el cumplimiento hacia el compromiso, no solo necesita liderazgo y cultura preventiva. También necesita herramientas que le den continuidad, visibilidad y capacidad de reacción.
Ahí es donde la tecnología cobra sentido, no como moda ni solución mágica, sino como apoyo concreto para monitorear avances, hacer trazable lo que se implementa, y mantener vivo el proceso en el tiempo.
Cuando ese uso de herramientas digitales se pone al servicio de una cultura bien instalada, el cumplimiento se vuelve más robusto, más claro y mucho más sostenible.
Lo que hoy parece suficiente, pronto será básico
La fiscalización está cambiando. Los mandantes también. Y lo que hoy se considera “estar al día”, en poco tiempo será solo el punto de partida: – Las inspecciones serán más técnicas y menos formales. – Las exigencias incluirán evidencias de implementación real, no solo formatos llenos. – La trazabilidad digital será esperada, no premiada. Por eso, implementar bien el D.S. 44 no es solo una necesidad actual, es una inversión en continuidad operativa.
No se trata de cargar documentos ni de cumplir por obligación. Se trata de instalar una forma distinta de pensar y vivir la prevención.
¿Qué estamos haciendo en Afiansso?
Nuestra forma de trabajar el D.S. 44 se basa en integrar lo técnico, lo cultural y lo digital. Diseñamos e implementamos planes personalizados, adaptados al contexto de cada cliente, con foco en:
- Diagnóstico operativo serio y aplicado.
- Alineamiento organizacional con líderes y equipos.
- Desarrollo de herramientas culturales concretas.
- Soporte tecnológico para trazabilidad y seguimiento.
- Acompañamiento continuo, con una mirada que cruza prevención, operación y sostenibilidad.
No buscamos que “cumplas”.
Buscamos que tu equipo entienda, se alinee y lo sostenga en el tiempo.
Si quieres mejorar la gestión de los riesgos de tu empresa, desde Afiansso quizás podemos ayudarte. Para conocer mejor tu caso
